Bestiario Maya

Thursday, May 25, 2006

BESTIARIO MAYA

(Textos de Roldán Peniche)
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1
Los Balames: Tenebrosos guardianes de los cuatro puntos cardinales.


Los Balames son los guardianes mayas de los cuatro puntos cardinales en la Tierra. Ancianos altos y tenebrosos, de largas y blancas barbas, sus rostros poseen una expresión intimidante. Aunque carecen de alas, vuelan a sorprendente velocidad; su vestimenta consiste de una larga túnica flotante, sandalias y sombrero. Son grandes fumadores y se dice que las estrellas fugaces que vemos surcar en el espacio, son en realidad los cabos de sus cigarros que arrojan desde el cielo.

Se cree que los Balames son buenos y malos a la vez, ya que cuidan de las milpas de aquellos que les hacen ofrendas, aunque descuartizan a quienes los ignoran o se burlan de sus poderes. Se conoce que se alimentan de niños, de cuyas almas continúan viviendo.

Como guardianes de los cuatro puntos cardinales, protegen a los pueblos de huracanes y enfermedades pestilentes. Se citan unos a otros por medio de pitazos agudísimos que el oído del hombre no podría tolerar: cuando se han reunido, luchan contra las fuerzas malignas que tratan de asaltar a la población. Las señales de estas luchas se observan a la mañana siguiente en los árboles destrozados y en las profundas grietas abiertas en la tierra.
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2
Versión de una aparición del Culcalkin, el sacerdote sin cabeza.


El 10 de noviembre de 1896, tres esclavos mayas se fugaron de una hacienda cercana al pueblo de Ticul, hartos de ser golpeados y humillados por sus amos en tiempos de una deplorable servidumbre humana. Eran hombres enfermos y hambrientos, y ansiaban encontrar un lugar donde pasar la noche y tomar algún alimento para después continuar rumbo a la ciudad de Mérida.

Alrededor de las 11 P.M., una inesperada visión en medio del camino les heló la sangre en las venas: de pie, ante ellos, estaba un silencioso hombre descabezado, vestido con un capote negro. Una vez pasado el susto, los valientes viajeros procedieron a enfrentársele, blandiendo sus machetes, mas de pronto el fantasma desapareció en lo obscuro de la noche, en medio de un repentino ventarrón que sacudió los árboles. Todavía impresionados, los tres hombres celebraron una breve ceremonia en la que sacrificaron un pajarillo; y rezando oraciones en maya y en español, dieron gracias a los dioses por haber salvado su vida.

Además de estar decapitado, el Culcalkin tiene los ojos en el pecho y camina con paso de ganso extendiendo los brazos al andar. Habita en vestigios de sepulturas y en antiguos conventos arruinados.
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3
Che Uinic: El abominable hombre de los bosques y un ardid para escapar de sus garras.

“El hombre de los bosques” es una criatura altísima y su enorme cuerpo luce sólido y musculoso, pero la verdad es que carece de huesos y coyunturas. Por este motivo, el gigante no puede tenderse en el suelo para dormir, ya que nunca podría incorporarse, o lo haría con grandísima dificultad. Duerme, pues, de pie o recostado en el tronco de los árboles. Sus pies están invertidos, es decir, con los talones por delante y los dedos por detrás. Su voz es como el ruido del trueno.

Camina con mucho esfuerzo apoyándose en un inmenso bastón que es en realidad el tronco de un árbol. Su platillo favorito son los viajeros extraviados, a quienes tiende trampas en la selva. Para escapar de sus garras, existe un ardid infalible que recomiendan los sabios mayas: el viajero deberá cortar una rama verde de un árbol, y agitándola, iniciará una danza un tanto ridícula que hará reír a carcajadas al gigante, quien finalmente rodará por el suelo. Ya caído, por la falta de coyunturas y de huesos no podrá levantarse, momento que aprovechará el viajero para escapar con toda tranquilidad.
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4
Dtundtuncan: Un extraño pájaro del mal.


El Dtundtuncan sólo tiene una pata y adolece de ojos, en cuyo lugar se advierten negras cuencas vacías. Es un pajarraco corpulento y de lustroso plumaje, que no sabe cantar y apenas puede emitir un horrible graznido como el cuervo. Durante centurias empolló sus huevos en las húmedas estancias de los edificios de Tulum o Chichén Itzá, pero cuando los expedicionarios comenzaron a frecuentarlos en el primer tercio del siglo XIX, abandonó las ruinas y se fue a vivir a lo más profundo del monte. Sólo se le ve, volando muy alto en el cielo, ciertas tardes, casi al anochecer, como esperando la hora del sueño de los niños, para envenenarlos soplándoles el viento helado de la muerte en la boca.

Los viejos sabios mayas explican con poéticas palabras que Dtundtuncan significa “el que va por el cielo”, y que en realidad, este pájaro repulsivo es sólo una de las transmutaciones del demonio Kakasbal, cuyos poderes de transformación son ilimitados. También se le conoce como Kakaschuch, palabra que quiere decir “pájaro del mal”.
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5
El Kakasbal: Suma de malignidades.


Es el más horrible de los seres fabulosos mayas: monstruo peludo, posee cuernos y grandes orejas, incontables brazos y pies y garras de cuervo. Su cuerpo está formado por órganos de diferentes animales que se odian entre sí; sus ojos relampaguean y su voz es un sordo sonido gutural. Una serpiente o un lagarto suelen constituir su cola. Al caminar, deja tras de sí un desolado rastro de árboles destrozados y animales muertos. Su funesta presencia la perciben todos los sentidos a la vez, por lo que es aconsejable alejarse cuanto antes de sus dominios, para no respirar el vaho de su aliento ponzoñoso.

El Kakasbal es criatura de la noche y aborrece la luz del sol; en sus andanzas envenena las plantas, arruina las cosechas y provoca las pestes y las hambrunas. Es enemigo natural del hombre, cuya carne hace añicos con sus poderosos colmillos. A los niños pequeños los envenena para beberse su sangre. Posee también el poder de adoptar diversas formas, y puede transformarse lo mismo en un obscuro pájaro del mal, que en un diminuto insecto o en un hombre perfectamente desarrollado. En cierto momento pudiera ser, de alguna manera, todos los seres que amenazan la solitaria existencia del hombre maya.
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6
Ek Chapat: Sus siete cabezas, sus cien pies, y sus indescifrables acertijos.


El Ek Chapat solía habitar en lo más enmarañado de la selva, y acostumbraba devorar a todo aquel incauto que se atreviera a acercarse a su guarida. Por esto, los viejos caminantes de Yucatán procuraban mantenerse siempre alejados de los dominios de esta patética criatura de siete cabezas, cien pies y grandes poderes maléficos.

El Ek Chapat (cuyo nombre se traduce como el “Señor Escolopendra”), aguardaba con admirable paciencia el paso de los caminantes por su guarida, y los acosaba con acertijos indescifrables que tenían que adivinar para poder continuar su camino. Si el caminante fallaba en resolverlos, era desollado y devorado vivo por las siete cabezas del monstruo.

A través de los siglos nadie nunca logró adivinar los acertijos del Ek Chapat, por lo que los antiguos caminos mayas (sac-bé), que todavía existen, se llenaron de huesos y calaveras de sus infinitas víctimas.
Un memorable día cierto afortunado viajero, seguramente auxiliado por un dios propicio, pudo descifrar finalmente aquellos embrollados enigmas, ganándose de este modo el derecho de compartir los poderes inmensos del Ek Chapat.
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7
Los burlescos fantasmas dométicos.


Entre los fantasmas chocarreros de los mayas se encuentran el Bokol H´otoch, el cual asume la figura de un zorro para producir ciertos ruidos debajo de la tierra por la noche, con el objeto de asustar a la gente.

El Uay-cot es habitante de las paredes de las casas y suele jugarle bromas a los campesinos lanzándoles piedras y otras chucherías. A veces toma la forma de pájaro. Es conocido como “el brujo de las paredes”.

El Yankopek es un fantasma cordial, morador perpetuo de los cántaros.

El Xbolonthoroch es uno de los duendes más traviesos, siempre dispuesto a impedirles conciliar el sueño a los moradores de las casas. Los viejos cronistas del siglo XIX lo describían como un fantasma casero que no hace mal y es invisible, y que posee (como un eco) la propiedad de repetir durante la noche, los ruidos que se han hecho en el día.
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8
El H-Wayak´: Un quebrantahuesos.


Observado desde alguna distancia, el H-wayak´ da la impresión de ser un hombre común, pero a medida que se nos va aproximando, se agiganta hasta alcanzar una estatura monumental.
El H-Wayak´, como la mayoría de los gigantes mayas, es cruel y desalmado, y practica el rompimiento de huesos entre los seres humanos. Se sabe de una señora que al anochecer salió al patio de su casa para recoger la ropa lavada tendida sobre unas sogas. El H-Wayak´ llegó en el más absoluto silencio hasta la señora y, agarrándola son sus poderosas manos, la aporreó brutalmente hasta romperle las piernas.

El H-Wayak´ es una criatura de terrible genio, y cuando no consigue atrapar a algún ser humano para romperle los huesos, se desquita arrancando los árboles de raíz, para luego despedazarlos con sus poderosas manos.
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9
Juan Thul: Señor de los toros y patrón de los toreros.


Juan Thul es un enorme toro negro y peludo. La mitología maya lo tiene por el dueño o señor de los toros, y habita por lo general en las haciendas ganaderas. Cuando se va a celebrar una corrida de toros, el torero ha de solicitar permiso de Juan Thul para la ejecución de sus suertes. Algunos piensan que es un vaquero formidable pero en realidad es, como está dicho, un inmenso toro. En otras épocas los hombres lo adoraban y sacrificaban reses en su honor.

Juan Thul habita en ciertos hormigueros subterráneos de amplias proporciones, que en maya llaman mulsay. Hay quien lo confunde con el mismo demonio, ya que éste se oculta también en el mulsay, donde es servido y alimentado por los hormigones que son sus criados.
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10
Una larga soga que sangra y que anticipa el fin de los tiempos.


De acuerdo con las profecías mayas, hay noticias de que en el año 2012 el mundo se acabará. Pero también existe una llamada “soga del fin del mundo” que se halla encerrada en Uxmal es una pesada caja de piedra. Que un día unos hombres la oyeron moverse dentro de la caja y procedieron a sacarla. Era larguísima. Entonces a duras penas volvieron a enrrollarla e intentaron meterla de nuevo, pero ya no cupo toda y tuvieron que cortarla; por lo que observaron que le salió sangre. Atemorizados, introdujeron el resto de la soga en otra caja. Desde entonces, nadie se ha atrevido a aproximarse al sitio donde está encerrada y dicen que ella sola saldrá cuando llegue el fin del mundo, el día en que Yum K´u juzgue a todos los caciques de los pueblos y también al mundo. Terribles premoniciones serán reveladas cuando ese hecho vaya a suceder: durante siete años no nacerá niño alguno y los pozos se secarán del todo, por lo que no habrá agua por ninguna parte. En medio de la plaza de Uxmal la gente, sedienta, verá llegar a una anciana que venderá agua en una cascarita de cocoyol. El agua saldrá del ombligo de la anciana.
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